Mermelada de higos, sin azúcar añadido

Qué sencilla y qué rica esta receta de mermelada. Ha sido la aventura familiar conjunta del día. Mi compañero y yo nos hemos turnado con los higos y nuestro pequeño, y aunque ahora cualquier empresa fuera de la rutina diaria, parezca tan difícil de llevar a cabo, en compañía y cooperación siempre lo logramos.

Las higueras están, estos días, repletas de sabrosos higos maduros. Tras unos días disfrutándolos, y después de algún que otro atracón, viendo «el peligro» y que no podremos dar cuenta de tantos, hemos decido hacer mermelada para conservarlos y seguir disfrutándolos por más tiempo.

Tan sólo dos ingredientes: higos y zumo de limón.

Dada su madurez y dulzura hemos visto innecesario agregar ningún tipo de endulzante. Mucho mejor así. El zumo de limón ayuda con la conservación y potencia el sabor, o eso hemos leído… El caso es que nos ha quedado de rechupete.

Hemos reunido algo más de 4 kg de higos, y hemos usado el zumo de 3 limones.

higos «tortoleños» troceaditos

El proceso: hemos lavado bien los higos, con una tijera de cocina hemos cortado los «rabitos» y un poquito más, los hemos vuelto a meter en agua, y de ahí, con la misma tijera los hemos ido cortando en pedazos y a la olla.

comenzando a deshacerse

Hemos añadido el zumo de limón y puesto a fuego suave. Removiendo con cuchara de madera, siempre con cuidado de que no se nos quemase en el fondo.

en el punto, lista para triturar un poco.

Cuando todo el corazón del higo ha estado bien deshecho y sólo se veían enteros los trozos de piel, hemos apartado del fuego y triturado ligeramente con la batidora. Nos gusta encontrarnos los pedacitos de fruta en la mermelada pero no tan grandes, así que lo hemos dejado en el punto de nuestro gusto.

mermelada de higos
¡mmmmmmmm!

Envasada en caliente, hemos cerrado los botes girando las tapas con fuerza. Después hemos puesto al baño maría para garantizar el sellado.

Lo del baño maría lo hemos hecho según las indicaciones de la abuela. Hemos colocado los tarros en la olla, hemos añadido agua a media altura de los tarros más o menos. Y una vez encendido el fuego, hemos contado 20 minutos desde que ha empezado a hervir, manteniendo un fuego más o menos suave sin que perdiese el hervor.

Después los hemos dejado enfriar hasta el día siguiente y parece que han hecho el cierre estupendamente.

Nos ha gustado tanto la experiencia y el haberlo hecho sin añadir azúcar, que creo vamos a repetir y probar con otras frutas. Ya os contaré… ¡A disfrutar de los higos y de la vida!